La cubierta de acero y cristal terminada tras cuatro años de planificación y construcción acoge en la primera planta a una colección de aviones de categoría especial: los Flying Bulls, aviones históricos que se restauran hasta que puedan volver a volar. La colección tiene desde aviones a reacción hasta un hidroavión y varios aviones de combate de los años cuarenta y cincuenta.
La gastronomía de primera categoría es otro punto esencial del hangar: Junto al salón “Carpe Diem“, en el que se sirven tapas internacionales, y a dos bares elegantes es ante todo el restaurante “Ikarus“ el que causa sensación desde su apertura a finales del verano de 2003. Bajo el patronazgo de Eckart Witzigmann y bajo la dirección del jefe de cocina Roland Trettl se realiza en el “Ikarus“ un concepto de cocineros invitados que es único en el mundo, presentando en Salzburgo a un ritmo mensual a estrellas internacionales como Dieter Müller, Marc Haeberlin, Jean-Georges Vongerichten, Jean-Georges Klein y Jonnie Boer.
Las vivencias arquitectónico-culinarias en el Hangar-7 se complementan con un programa de exposiciones artísticas denominado HangART-7, que tiene como tarea promocionar, en forma innovadora, el arte joven actual y sobre todo hacerlo accesible al gran público.
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