Claro, no era lo mismo ir a la batalla vestido normal que ir con armadura, la idea era obvia, el acero te protegería del enemigo y si eras lo suficientemente rico como para pagarte una armadura, seguramente volvías ileso a casa.
Pero no era fácil cargar una armadura ¡pesan mucho!.
Para darles una idea, imaginen lo que es cargar 40 kilogramos de metal en tu cuerpo, apertándote, asfixiándote, haciéndote transpirar pero nada de dry fit y esas cosas, todo adentro como una gran cacerola, una sopa humana.
En el estudio de los científicos Graham N. Askew, Federico Formenti y Alberto E. Minetti (un inglés y dos italianos) utilizaron a cuatro actores con armaduras de unos 35Kg réplicas de las del siglo XV, hechas a medidas y utilizadas por estos actores para exhibiciones en público, son un poco más cómodas que las de batalla pero aun así representaban el 44% de la masa corporal de ellos.
Ahora piensen no sólo en llevar todo ese peso si no hacerlo durante días y en batalla, las batallas no eran cortas, podían empezar un día, frenaban a la noche, seguían al siguiente, o podían durar sólo diez minutos, estas últimas eran ideales para un caballero con armadura, a veces moría poca gente, a veces mucha, las masacres no eran la norma, era más fácil que un ejército se desbande ante al derrota o si moría el rey o líder, o si tan sólo caía capturado, listo, finalizada la lucha.
Las armaduras tan pesadas multiplican el esfuerzo para andar, 2.2 veces caminando y 1.9 corriendo, es que más rápido se traba menos, por ende no sólo sube un 44% el peso... sube un 100% el esfuerzo! Si pesabas 80Kg ahora es como que comiste un asado hasta engordar 160Kg en unos minutos y te digan "Sale fútbol! ¿quién juega?" y no puedas negarte.
Cabe destacar que no es lo mísmo que cargar 40Kg de pesas, porque en ese caso las llevás en un lugar más cómodo y no te impiden respirar, no, aquí el metal te presiona el pecho así que el torax apenas puede moverse, las articulaciones tienen mayor fricción, ni te digo si les falta aceite. Y las matemáticas no se equivocan en el campo de batalla.
Así pues hay unos interesantes casos en la historia donde los más livianos le ganaron a los más pesados, por ejemplo la batalla de Agincourt de 1415, un clásico de la historia donde los ingleses le ganaron a los mejor armados franceses, terreno fangoso, recién arado, lluvia la noche previa, barro, mucho barro, la caballería pasó primero y le dejó a los caballeros acorazados un pantano lodoso y pegajoso, imaginen lo que fue avanzar por ahí sin poder despegar los pies de la tierra porque se te pegan.
Y los ingleses mandaron a sus arqueros, livianos de ropas, y llenaron de flechas a los franceses, porque no es que la armadura te cubre del todo bien, y si te frena el barro ni te cuento, así en una batalla con 6000 ingleses (una mayoría de arqueros) le ganó a una bestial fuerza de casi 40.000 franceses llenos de caballeros bien armados.
Si, salió caro el barro y el metal, porque luego de esa batalla los ingleses se apoderaron de media Francia y eso mucha gracia no les hace a los galos hoy en día.
Así pues, la famosa armadura que tanto nos gusta ver, está buena en un museo, pero no siempre fue tan útil, luego llegó la pólvora y ahí no hubo ni barro ni tierra seca, se terminaron los caballeros de brillante armadura.
El estudio en la Royal Society
http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/279/1729/640
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