Red Bull Rising Camp 2009

“No existe tal cosa como la suerte en surf profesional”, les dice King en el segundo día de entrenamiento. “Nadie gana nueve títulos mundiales porque tuvo suerte o porque los jueces estaban de su lado. Todo depende de cuán duro trabajes y cuánto esfuerzo estés dispuesto a poner. Cuando compitan en el WQS (World Qualifying Series) habrán 600 chicos persiguiendo el mismo sueño que ustedes. Entonces tendrán que preguntarse si lo desean más que ellos, y hasta qué punto estarían dispuestos a llegar para alcanzar su sueño.”

Los niños han ido absorbiendo toda la información y asesoramiento desde su llegada. Ya es hora de comenzar con un entrenamiento más serio y el discurso King lo deja claro: “la hora de jugar ha terminado”. Los tablistas siguen las instrucciones y empiezan a trabajar. Corren hacia el mar, reman fuerte para alcanzar una ola que los llevará de nuevo a la orilla, luego corren por la arena y hacen una serie de saltos y planchas. Con cada entrada y salida el entrenamiento se pone cada vez más difícil.

Cuando Nobu Osawa hace una prueba con el otro entrenador de surf, Richard “Dog” Marsh, empieza a sudar. “¿Qué tan malo lo quieres? ¡Olvida el dolor Nobu! ¡Pon tu mente en otro lugar!” Marsh compitió en la elite del Tour Mundial por 8 años y sabe que la resistencia puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso. “Si se rompe la pita o si necesita correr para agarrar una buena ola que te pueda dar mayor puntaje antes que tu oponente, necesitas estar físicamente preparado,” explica.

El italiano Leo Fiovarnti de 11 años, lidera el entrenamiento. El corta algunas esquinas pero los entrenadores lo dejan salirse con la suya por ser tan joven y simpático. Incluso entre los demás surfistas el chico de roma es uno de los favoritos. Es sociable, entusiasta y obsesionado con el surf. Ya es evidente que tiene material para ir muy lejos. “Mi único sueño es ser un tablista profesional”, comenta con una sonrisa ganadora.

La sesión de entrenamiento finaliza con Cristóbal De Col (Perú) y Alejo Muñiz (Brasil) esforzándose para superarse unos a otros. Los chicos están tan concentrados en las sesiones que tienen que ser obligados a descansar. Muñiz asistió al campamento el año pasado y por poco perdió la oportunidad de ser uno de los 4 tablistas elegidos para formar parte del Red Bull Rising Program. La carrera tiene como objetivo la vía rápida de los surfers a través del World Qualifying Series y la élite del Tour Mundial. Hasta ahora ha tenido éxito con 5 surfistas.

“Trato de hacer hincapié en 3 cosas en el campamento: compromiso, reconocimiento y trabajo duro,” explica King. “Esperamos que los niños saquen a flote habilidades que los ayudarán en cualquiera de los niveles en que compitan este año. Al mismo tiempo, queremos que todos disfruten de ellos mismos. No quiero pasar como un sargento o convertirlos en robots. El estilo de vida del surf siempre ha sido pasar un buen rato.”

Con esto en mente, Red Bull tiene una sorpresa esperando después del almuerzo. Dicho esto, los niños quedan encantados al ver un helicóptero esperando por ellos. El helicóptero los lleva, llenos de adrenalina, a través del horizonte del Gold Coast . Después de un rato los deja en una pista de carreras dónde empieza la verdadera diversión. Durante las próximas horas, los surfistas rugen sus autos alrededor del circuito dejando fuera a autos de rally u monstruosos V8.

La tarde salpicada de suciedad es el toque de luz para muchos de los integrantes del campamento (sobre todo para los menores quienes nunca antes han conducido un auto). Pero hay muchas más sorpresas durante estos 3 días. El actual número siete del mundo, Adriano De Souza (Brasil) vino a surfear y compartió algunos consejos. Las motos acuáticas de Red Bull son usadas para halar a los niños hacia las olas y puedan practicar las maniobras aéreas. Cenamos con la última estrella reclutada de Red Bull, Jordy Smith (SAF) de 22 años quien estuvo en el centro de una de las mayores guerras de ofertas de contratos in la historia del surf. El aura de oro que emana de Jordy Smith es un claro recordatorio de la eminencia que pueden llegar a ser algunos de los participantes de este campamento.

Como el campamento de Red Bull Rising llega a su fin, todos están de buen humor y hacen sus maletas para regresar a Japón, Brasil, Francia, Portugal, Israel, Perú y Sydney. Se van llenos de recuerdos de estrellas de surf, motos de agua, helicópteros y autos de carrera, pero la mayoría valorarán mucho más el alto conocimiento que adquirieron del programa. Al final, de lo que se trata es de ganar una ventaja sobre los miles de surfistas que comparten la ambición del pro-surfer. El pequeño Leo resume mejor el éxito de los campamentos. “Para mí, esto se siente como todo un año de perfeccionamiento y mejoría, resumido en tres días.”
 

Red Bull Rising Camp 2009


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